El Gozo:
- Ana Hernández
- 22 abr
- 2 min de lectura
Hay una conversación que vuelve a mi cabeza cada tanto y se me arruga el corazón al pensarla, pero a la vez es inspiradora y halagadora.
Estábamos mi papá y yo en la eterna y sofocante habitación de la clínica y él me dijo que yo le parecía una persona realmente feliz en ese momento de mi vida, que tenía mucha alegría por dentro que se reflejaba afuera, que él veía el gozo en mí, en mi alma; en estos días usaba mucho la palabra alma: te amo con toda mi alma, tienes gozo en tu alma…
El gozo es una palabra que usan en la Biblia y lo definen como: un sentimiento de alegría y satisfacción que proviene del Espíritu Santo.
Si le preguntas a chatgpt sobre el gozo según Osho:
“Osho habla del gozo como un estado natural del ser, que surge cuando uno está en armonía consigo mismo y con la existencia. Según él, el gozo no depende de causas externas, sino que es una expresión espontánea de la conciencia despierta.”
Creo que de ahí venía la explicación de gozo de mi papá porque era un fiel seguidor de Osho.
Esto me sorprendió. Siempre que me dicen algo así sobre mí me sorprendo, tantas veces me he auto percibido como una persona con un vacío muy grande por dentro, un miedo profundo y unos días muy tristes a la vez que unos muy felices, matices marcados que él muy bien conocía. Esta vez me sorprendió aún más por la situación que estábamos viviendo y porque venía de parte de mi papá.
Le pregunté porqué lo decía, le recordé esos momentos de tristeza y angustia en mi vida y a la vez momentos de alegría y gratitud inmensos, pero que en general no me consideraba una persona que viviera en el gozo.
Él me dijo que no siempre había sido así. Auch. Honestidad radical. Que ahora lo era, que desde hace un tiempo lo era. Que él lo veía y le encantaba. Que era tierna y entregada. Que vivía tranquila con Theo. Que gozaba con mis pacientes, que él me escuchaba reír en mis consultas desde el otro cuarto. Que yo estaba en paz y que eso no tenía precio, que lo siguiera cultivando, trabajando mi mundo interno y mi espiritualidad y fijo “––en un año te iluminas.”. Ahí sí me reí, creo que en medio de su amor inmenso por su hijita chiquita creció la expectativa.
Hoy reconozco que hay gozo dentro de mí. Reconozco también la profunda reflexividad e hiperactividad en mis ideas y emociones que me llevan a lugares oscuros y profundos de los que me cuesta salir, pero lo hago, lo hago sintiéndolo y entendiendo y usando esa profundidad para escribir, reflexionar, caminar, llorar, cerrar los ojos y lamentarme, pero hay una luz siempre ahí en el centro de mi ser, ahí mismo donde sentimos el vacío y la angustia a veces.




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