¿Cuál es la relación entre nuestro sistema nervioso y nuestra ansiedad?
- Ana Hernández
- 13 ene 2023
- 3 min de lectura
Te voy a explicar de la manera más sencilla y concreta lo que pasa en nuestro cerebro cuando sufrimos de ansiedad constante y fuerte, y para eso vamos a entender nuestro Sistema Nervioso en dos partes fundamentales a la hora de hablar de nuestra ansiedad, esto lo haré de una forma muy sencilla y no tan científica:
Sistema nervioso simpático: es el que se activa cuando sentimos que estamos en peligro (real o imaginario). Provocándonos síntomas físicos como: aceleración del corazón, respiración agitada, sudoración, mareo, entumecimiento de nuestras extremidades, entre otros; activando así nuestra respuesta de lucha o huida para enfrentar la amenaza que nuestro cuerpo y mente perciben, recuerda que esa amenaza puede ser real, imaginaria, magnificada...
Cuando pasa esta sensación de amenaza, es decir, cuando ya no nos sentimos en un peligro y alerta absoluta, entra en juego nuestro…
Sistema nervioso parasimpático: es el que se activa cuando ya el peligro ha desaparecido y trae de nuevo la calma y relajación física y mental. Haciéndonos sentir relajación muscular, desaceleración de nuestro ritmo cardiaco, un poco de cansancio o sueño, y una sensación de bienestar y seguridad.

Entonces, ¿qué pasa en nuestro sistema nervioso cuando sufrimos de ansiedad fuerte y prolongada?
Pues que nuestro sistema nervioso simpático y nuestro sistema nervioso parasimpático parecieran ya no poder cumplir sus funciones de forma natural y adecuada porque se han “mal acostumbrado” por decirlo de alguna forma. Se han mal acostumbrado a vivir picos de ansiedad muy muy fuertes constantemente en donde ya nuestro sistema nervioso simpatico está híper activado casi todo el tiempo, la mayor parte del día, en nuestro día a día (lo cual no es funcional ni adaptativa) y a nuestro sistema nervioso parasimpático se le dificulta muchísimo activarse y de esa forma calmarnos, debido a nuestro constante estado de alerta y miedo.
Vivimos en ese estado de alerta constante, con un sistema nervioso hiperactivado que nos hace sentir cansados, desmemoriados, un poco bajos de ánimo, con nerviosismo y quizá no nos deja dormir; ya que para nuestra mente nuestro motivo de miedo, angustia, pánico, sigue latente, así ya no sea real, si no un recuerdo o algo creado por nuestra mente.

¿Y entonces qué hago para salir de esta lucha interna constante conmigo misma y con mi ansiedad?
Intenta muuuchas cosas, todo lo que se te ocurra que pueda ayudarte a sentirte más calmada, más en tu centro, más fluida y un poquito en paz con la cotidianidad. En todo este ensayo y error, encontrarás que en ciertas cosas te irá bien y en otras no. Unas te gustarán y se quedarán contigo, otras simplemente no. Lo importante es encontrar esas acciones concretas y si es posible sencillas, que te traigan una sensación de calma y bienestar así sea por un rato al día, por algo se empieza:
Te dejo una lista de cosas que me funcionaron a mí:
Desconectarme del celular un rato antes de dormir. Al menos una media hora.
Prender una velita en la noche, apagar las luces, cerrar los ojos y escuchar música que me relaje, ni siquiera meditar, solo estar ahí. (Inténtalo así o de cualquier forma que te permita tener un momento de conexión contigo mismo y calma).
Cuidar mi sueño, tratar de dormirme a la misma hora y levantarme a la misma hora todos los días. Es una tarea muy difícil, pero cuando lo consigo por varios días seguidos me doy cuenta que mi estado de ánimo, energía y humor mejoran notablemente.
Tomar muuucha agua durante el día para mantenerme hidratada y sentirme más viva.
Tomar un solo café al día o cero.
Moverme a diario. Estirar. Caminar. Hacer pesas. Bailar. El punto está en moverse, si es posible sudar. Liberar endorfinas. Descargar toda la tensión física y emocional que llevamos encima a través de nuestro cuerpo.
Comer sano, reconociendo lo que me gusta y lo que no, lo que me cae bien y lo que no. Lo que ma hace sentir con más energía y lo que me quita la energía, las horas a las que mejor me cae la comida.
Respirar profundo y masajear mi pecho y mi corazón. Varias, varias, varias veces al día. Cerrar los ojos y por un minuto conectar conmigo, darme amor y ser compasiva conmigo misma.
Gritar. Si, gritar o hacer sonidos guturales ayuda a relajar nuestro sistema nervioso. Inténtalo, pero por fa sin gritarle a nadie más.
Espero esta explicación te ayude a entender un poco más lo que te pasa y darte ideas de cómo lidiar con estas sensaciones tan incómodas, pero que no tienen que estar contigo por el resto de tu vida.
Un abrazo,
Ana.



Comentarios